El aburrimiento suele verse como algo negativo que debe evitarse a toda costa. Sin embargo, cumple una función importante en el desarrollo personal y creativo. Cuando no hay estímulos constantes, la mente comienza a explorar.
En momentos de aburrimiento surgen ideas nuevas y soluciones inesperadas. El cerebro aprovecha esos espacios para conectar pensamientos de forma distinta. Muchas ideas creativas nacen cuando no estamos haciendo “nada”.
La hiperconectividad ha reducido estos espacios de pausa. Las redes sociales y notificaciones llenan cada momento libre. Esto puede generar fatiga mental y dificultad para concentrarse.
Aprender a tolerar el aburrimiento es una habilidad valiosa. Implica resistir la necesidad inmediata de distracción y aceptar el silencio. Con el tiempo, esto mejora la atención y la creatividad.
Recuperar pequeños momentos sin estímulos puede marcar una diferencia. Caminar sin auriculares o esperar sin mirar el celular son ejemplos simples. El aburrimiento, bien entendido, puede ser una herramienta poderosa.





