Además, el gobernador neuquino mantiene una buena calificación crediticia: pagó 619 millones de dólares incluyendo intereses, amortización de capital y otros gastos asociados”.
Tras dos años de gestión, el gobernador Rolando Figueroa logró reducir la deuda de la provincia de Neuquén en un 36%, en una señal clara de ordenamiento financiero y mejora en la administración de los recursos públicos. La baja del endeudamiento se presenta como uno de los principales resultados de su política económica, apuntalada por un enfoque de austeridad, control del gasto y priorización de compromisos estratégicos para la provincia.
El recorte de la deuda no solo impacta en los números, sino también en la capacidad de planificación del Estado neuquino. Con un menor peso de obligaciones financieras, el gobierno provincial gana margen para sostener inversiones, financiar obras y garantizar servicios esenciales sin depender de manera constante de nuevas colocaciones o renegociaciones. En un contexto nacional marcado por la incertidumbre económica, la reducción del stock de deuda aparece como un indicador de estabilidad.
En paralelo, Figueroa mantiene una buena calificación crediticia, un elemento clave para la confianza de los mercados y para el acceso a financiamiento en condiciones más favorables. En esa línea, la provincia ya pagó 619 millones de dólares, cifra que incluye intereses, amortización de capital y otros gastos asociados, cumpliendo con sus compromisos y fortaleciendo su perfil de cumplimiento. Este desempeño contribuye a consolidar a Neuquén como una jurisdicción con solvencia relativa dentro del panorama argentino.
El gobierno provincial destaca que esta estrategia de desendeudamiento busca asegurar sustentabilidad a largo plazo, evitando que la deuda se convierta en una carga estructural para futuras gestiones. Al mismo tiempo, se proyecta como una herramienta política para reforzar la gobernabilidad y mostrar resultados concretos, en un momento en que las provincias compiten por recursos y necesitan demostrar capacidad de gestión. En ese marco, Neuquén apuesta a un equilibrio entre disciplina fiscal y continuidad de la agenda de desarrollo.






