El actor irlandés contó que debió perder 12 kilos en apenas ocho semanas para adaptarse a su nuevo papel, luego de preparar su físico para la secuela de Gladiador. 

Mescal, protagonista de La historia del sonido, explicó en una entrevista que llegó a pesar alrededor de 90 kg tras su trabajo en la película épica, pero que para el rol más íntimo y emocional que emprende en este film necesitó bajar a 78 kg en solo dos meses. Describió el proceso como “una miseria terrible”, ya que no se trató solo de perder grasa sino de reducir la musculatura que había ganado previamente. 

La película, que él y su compañero de elenco Josh O’Connor impulsaron durante cuatro años pese a las dificultades de financiamiento, representa para ambos un regreso a historias más personales y menos orientadas al gran espectáculo. La experiencia del rodaje, señalaron, fortaleció una conexión creativa y emocional significativa entre los actores. 

Mescal también reflexionó sobre los desafíos emocionales del trabajo actoral, especialmente cuando incluye elementos de vulnerabilidad como la música en pantalla. Tanto él como O’Connor destacaron la importancia de explorar esa intimidad sin rehuir el miedo escénico. 

Además de lo físico, el actor habló sobre la necesidad de cuidar su salud mental y establecer límites en su carrera tras varios años intensos en la industria. Considera que tomarse pausas, incluso para volver al teatro o reducir su exposición pública, puede ser clave para preservar su pasión por la actuación. 

Mescal dejó entrever que, después de promocionar otros proyectos como Hamnet, podría tomarse un descanso del cine, explorando formas de equilibrar su vida personal y profesional sin perder el entusiasmo por su oficio.

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