Tras ocho años de investigación, un equipo argentino logró crear piel autóloga para tratar quemaduras graves y úlceras crónicas, con resultados prometedores en recuperación y seguridad.
Un centro de salud argentino concretó un avance relevante en bioingeniería de tejidos al desarrollar piel nueva a partir de células del propio paciente, una innovación destinada a mejorar el tratamiento de heridas complejas. La técnica abre nuevas posibilidades terapéuticas para personas con quemaduras severas o dificultades en la regeneración cutánea.
El procedimiento, conocido como cultivo autólogo dermo-epidérmico para autoinjerto, consiste en extraer una pequeña muestra de piel del paciente, cultivarla en laboratorio y luego implantarla sobre la zona dañada. De esta manera, se logra generar tejido propio que reemplaza el área lesionada y favorece una cicatrización más natural.
Esta alternativa busca superar las limitaciones de los tratamientos tradicionales, que suelen recurrir a piel donada, materiales sintéticos o injertos de origen animal. Al utilizar células del mismo paciente, se reduce de forma significativa el riesgo de rechazo, infecciones o reacciones inmunológicas.
Desde el equipo médico explicaron que la técnica es clave en casos de quemaduras de tercer grado, donde se pierden todas las capas de la piel. La rápida restitución de la dermis resulta fundamental para conservar funciones esenciales como la elasticidad y la sensibilidad, además de evitar complicaciones más graves.
Los primeros resultados fueron alentadores: en una experiencia inicial, la piel regenerada alcanzó una recuperación de elasticidad cercana al 95%, superando ampliamente los valores obtenidos con piel artificial. A esto se suman beneficios como menor invasividad, mejor resultado estético y una reducción de costos, lo que posiciona a este desarrollo como un paso importante para la medicina regenerativa en Argentina.






