El expresidente brasileño fue alojado en un penal con comodidades particulares mientras continúa su situación judicial.

Jair Bolsonaro fue trasladado a una cárcel de Brasilia que cuenta con condiciones diferenciadas respecto de otros centros de detención. El espacio incluye cocina, televisión, cama matrimonial y un área externa de uso privado.

La noticia generó un fuerte impacto político y social en Brasil, con cuestionamientos desde sectores que consideran que se trata de un trato privilegiado. Otros sostienen que las condiciones responden a protocolos de seguridad para exmandatarios.

El traslado se produjo en el marco de las causas judiciales que enfrenta el ex presidente, que continúan avanzando en distintas instancias. Su defensa insiste en que se respeten sus derechos procesales.

Desde el gobierno brasileño evitaron polemizar y remarcaron que el sistema penitenciario contempla regímenes especiales según cada caso.

El episodio reaviva el debate sobre igualdad ante la ley y el tratamiento judicial de figuras políticas de alto perfil.

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