El exmandatario estadounidense vinculó su interés por la isla con el enojo por no recibir el Nobel y encendió alarmas geopolíticas.
La disputa internacional por el control del Ártico sumó un nuevo capítulo luego de que Donald Trump intensificara su postura sobre Groenlandia, asociando su estrategia a la frustración por haber quedado fuera del Premio Nobel de la Paz. Según trascendió, el líder republicano envió una carta al primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, donde advirtió que buscará el “control total” del territorio y cuestionó la soberanía danesa.
Trump minimizó los derechos históricos de Dinamarca sobre la isla y sostuvo que no existen documentos que respalden su posesión, además de advertir sobre posibles aranceles del 10% a países europeos que se opongan a su plan. Estas amenazas motivaron a la Unión Europea a convocar una cumbre de urgencia, al considerar la maniobra como una forma de presión económica y política.
El conflicto ya tuvo efectos concretos: se anunciaron movimientos militares en la base estadounidense de Pituffik y los mercados reaccionaron con subas en los metales preciosos, impulsadas por la búsqueda de refugio ante la creciente incertidumbre global.






