La gestión del gobernador Rolando Figueroa en la provincia del Neuquén continúa afianzándose como un modelo de administración orientado a resultados concretos, orden fiscal y modernización del Estado, con metas claras y acciones que buscan transformar la estructura operativa del gobierno provincial hacia una gestión más eficiente, transparente y orientada al desarrollo productivo y social.
Desde el comienzo de su mandato, el Ejecutivo provincial impulsó un enfoque basado en el ordenamiento de las cuentas públicas, la disciplina fiscal y la redistribución estratégica de recursos, pilares que permitieron sostener una agenda intensa de obras públicas e inversión social. Este esquema se tradujo en la concreción de más de 500 obras públicas finalizadas o en ejecución con recursos propios, que incluyen infraestructura vial, educativa, sanitaria y de seguridad, con una inversión millonaria que proyecta un fuerte crecimiento para 2025.
La modernización del Estado neuquino también se refleja en políticas de transparencia y control interno que forman parte del eje central de la administración: la tolerancia cero a la corrupción, el fortalecimiento de los mecanismos de control, la exigencia de declaraciones juradas a funcionarios y la optimización de los procesos administrativos fueron planteados como herramientas clave para mejorar la eficiencia y recuperar la confianza ciudadana.
En el plano económico, la estrategia oficial apunta a consolidar un equilibrio fiscal sostenido que permita reducir deuda y generar superávit, habilitando la reasignación de recursos hacia áreas prioritarias como educación, salud, seguridad y vivienda. El reordenamiento financiero, según la administración provincial, permitió dejar atrás restricciones presupuestarias estructurales y encarar inversiones estratégicas con mayor autonomía.
Uno de los indicadores que el gobierno destaca con mayor énfasis es el crecimiento del empleo privado en la provincia, impulsado principalmente por la expansión de la actividad hidrocarburífera en Vaca Muerta y el desarrollo de su cadena de valor. Neuquén se posiciona así como una de las jurisdicciones con mayor dinamismo laboral formal, en un contexto nacional complejo.
En paralelo, se avanzó en obras estructurales de infraestructura básica, como ampliaciones de redes de gas, mejoras en rutas provinciales y proyectos de conectividad territorial, consideradas fundamentales para garantizar calidad de vida y potenciar el desarrollo productivo en toda la provincia.
La consolidación del modelo neuquino también incluye una reorganización del gabinete y la creación de nuevas áreas de gestión con enfoque estratégico, orientadas a mejorar la coordinación interna y dar respuestas más ágiles a demandas sociales emergentes.
Con una hoja de ruta proyectada hacia los próximos años, la gestión de Figueroa busca posicionar a Neuquén como una provincia con Estado moderno, cuentas ordenadas y capacidad de inversión, combinando desarrollo productivo con fortalecimiento institucional en un esquema que pone el acento en resultados medibles y planificación de largo plazo.






