La administración federal acusó a la universidad de permitir un “ambiente laboral hostil” contra personal judío e israelí tras las protestas por el conflicto en Medio Oriente.

El Gobierno de Estados Unidos presentó una demanda contra la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA) al considerar que existió un entorno laboral hostil para docentes y empleados judíos e israelíes. La acción judicial fue radicada ante un tribunal federal en Los Ángeles y sostiene que las autoridades universitarias habrían ignorado o incluso facilitado episodios de antisemitismo en el campus.

La fiscal general Pamela Bondi afirmó que la investigación detectó que administradores de la casa de estudios permitieron que prosperaran conductas antisemitas que afectaron tanto a estudiantes como al personal. En ese contexto, durante 2025 el gobierno de Donald Trump suspendió unos 584 millones de dólares en fondos federales de investigación destinados a la universidad y luego exigió el pago de mil millones para resolver las acusaciones.

Sin embargo, en septiembre un juez federal del Distrito Norte de California ordenó restituir 500 millones de dólares en subvenciones médicas. El trasfondo del conflicto se remonta a la primavera de 2024, cuando se multiplicaron en campus estadounidenses —incluida UCLA— protestas en apoyo a Palestina, que derivaron en más de 200 detenciones durante el desmantelamiento de un campamento el 2 de mayo de ese año.

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