El consumo global crece al 6,5% anual y abre una oportunidad estratégica para la Argentina, con San Juan como región clave.

El furor internacional del llamado Chocolate Dubai potenció la demanda de pistacho y aceleró un mercado que ya venía en expansión. En el marco del Día Mundial del Pistacho, que se celebra cada 26 de febrero, el consumo global muestra un crecimiento promedio del 6,5% anual, con un salto adicional en 2025. La producción mundial sigue concentrada en Estados Unidos, Irán y Turquía, países que enfrentan limitaciones estructurales de superficie, agua y clima, lo que genera tensiones en la oferta.

Proyecciones basadas en informes del USDA, la FAO y el International Nut Council estiman que hacia 2040 podría existir un déficit superior a 250.000 toneladas entre oferta y demanda. Este escenario fortalece los precios y abre espacio para nuevos actores. En ese contexto, el hemisferio sur adquiere relevancia estratégica al poder abastecer en contraestación, una ventaja competitiva frente a un consumo sostenido.

Argentina reúne condiciones agroecológicas favorables, como clima semiárido, alta radiación y riego tecnificado. En particular, San Juan se perfila como uno de los polos con mayor potencial. El cultivo se caracteriza por su longevidad —más de 50 años de vida útil— y rindes promedio de 3.500 kilos por hectárea en madurez productiva, con picos que pueden superar los 6.000 kilos en campañas favorables, consolidándose como una apuesta de largo plazo con bajo riesgo relativo.

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