El impacto de esta infraestructura es significativo: el sistema podrá transportar alrededor de 100.000 metros cúbicos de gas por día, lo que permitirá no solo llegar a hogares, sino también a escuelas, centros de salud y comercios de la localidad.
Durante años, Añelo —epicentro del desarrollo hidrocarburífero— convivió con una paradoja estructural: producir el gas que abastece a gran parte del país sin contar con acceso al servicio en amplios sectores de su población. Al asumir, más de 1.000 familias no tenían gas, una situación que el propio Figueroa calificó como una “injusticia” que su gestión decidió abordar como prioridad.
La obra forma parte de una estrategia más amplia que busca acompañar el crecimiento de Vaca Muerta con infraestructura social y urbana. En este sentido, ya se proyecta una segunda etapa del gasoducto que ampliará la red en unos 14 kilómetros adicionales, permitirá cuadruplicar el suministro y habilitar el consumo industrial, consolidando el desarrollo de la región.
Así, el avance del gas en Añelo no solo representa una mejora en servicios básicos, sino también un cambio de enfoque en la gestión: transformar los recursos en bienestar concreto para la población y garantizar que el crecimiento energético tenga un impacto directo en la vida de los neuquinos.









