En el tablero político mendocino, donde cada gesto empieza a leerse en clave electoral, la relación entre el intendente capitalino Ulpiano “Yayo” Suárez y la diputada nacional Lourdes Arrieta comienza a mostrar signos de consolidación.
El jefe comunal, una de las figuras con mejor imagen dentro del oficialismo provincial, viene profundizando su perfil dialoguista y de gestión, abriendo canales con sectores que, hasta hace poco, orbitaban fuera del radicalismo.
En ese marco aparece Arrieta, quien tras su ruptura con La Libertad Avanza reconfiguró su posicionamiento político y comenzó a construir un perfil más autónomo dentro de la oposición . Esa transición la acercó, al menos en términos tácticos, a dirigentes con vocación territorial como Suárez.
En distintos ámbitos —desde actividades institucionales hasta coincidencias en agendas urbanas y sociales— ambos han mostrado una convivencia política sin fricciones. En la Capital destacan que el intendente prioriza “gestión por encima de grietas”, una lógica que habilita este tipo de vínculos.
En un escenario provincial marcado por la polarización entre oficialismo ampliado y peronismo, estos acercamientos empiezan a leerse como movimientos de construcción transversal con proyección futura.










