Kicillof y el gobierno de Milei están negociando los lugares para la misa papal en Luján, donde el peronismo tiene más representación pero la Casa Rosada también quiere estar.

La visita del Papa a Luján puso en movimiento a la política argentina. Axel Kicillof está armando la lista de invitados desde la provincia de Buenos Aires, mientras que el gobierno nacional de Javier Milei definió qué funcionarios va a mandar para que estén presentes en la ceremonia religiosa. El evento, que tiene una carga simbólica enorme, se desarrolla en territorio donde el peronismo manda.

Eso no impidió que desde la Casa Rosada decidieran tener representación propia. Las dos administraciones están negociando para ampliar los lugares disponibles y evitar que alguno de los dos lados quede fuera de un acto que va a tener repercusión nacional e internacional.

El cruce entre provincia y Nación por un evento religioso da una idea de lo que está en juego políticamente con la presencia del Papa en suelo bonaerense. La información fue publicada por LA NACION.

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