La decisión del gobernador Rolando Figueroa marca un giro en la gestión pública provincial, con medidas concretas frente a irregularidades y el objetivo de ordenar el funcionamiento del Estado.
El gobierno de Neuquén avanzó con la desvinculación de 15 empleados estatales en el marco de procesos administrativos que detectaron incumplimientos y situaciones irregulares. La medida busca dejar atrás una etapa caracterizada por la ausencia de sanciones y la falta de controles efectivos dentro de la administración pública.
Desde la gestión sostienen que estas decisiones forman parte de una política más amplia orientada a transparentar el Estado y garantizar que se cumplan las responsabilidades de cada trabajador. El objetivo es fortalecer las instituciones y recuperar la confianza en el funcionamiento del sector público.
Con este tipo de acciones, la administración provincial busca establecer un nuevo criterio: reglas claras, controles firmes y consecuencias concretas ante incumplimientos. La iniciativa apunta a construir un Estado más eficiente, ordenado y al servicio de la ciudadanía.










