La actividad volvió a mostrar señales de debilidad tras conocerse el dato de febrero, que reflejó una caída del 2,6% mensual y un retroceso también en la comparación interanual. El indicador oficial confirmó lo que ya se venía percibiendo en la calle: menor consumo, menos movimiento y sectores que no logran recuperarse.

Aunque algunos rubros como el agro y la minería lograron crecer, no alcanzó para compensar el fuerte impacto negativo de áreas clave como la industria y el comercio, que siguen siendo los más golpeados en este contexto.

El dato generó preocupación porque corta la leve mejora que se había visto en enero y pone en duda la velocidad de la recuperación económica. Incluso desde el propio Gobierno habían anticipado que podía aparecer un “número negativo” en el corto plazo.

Ahora, todas las miradas están puestas en los próximos meses. Mientras algunos analistas hablan de una recuperación gradual, otros advierten que el repunte dependerá de factores clave como el consumo interno y la estabilidad económica.

Tendencias