A tres años de la asunción de Rolando Figueroa como gobernador neuquino, la provincia destaca por el vasto plan de infraestructura en la región. El mismo incluye cientos de kilómetros de nuevas rutas, escuelas y hospitales nuevos, y obras que priorizan mejorar la calidad de vida de los ciudadanos locales.
A tres años de la asunción de Rolando Figueroa, Neuquén exhibe un fuerte impulso en materia de obra pública, convertido en el eje central de su gestión. El plan de infraestructura abarca desde la construcción de nuevas rutas hasta la ampliación de servicios esenciales, con impacto directo en distintas regiones de la provincia.
La estrategia combina proyectos de gran escala con intervenciones locales, priorizando la conectividad, la educación y la salud. La incorporación de nuevas escuelas y hospitales, junto con cientos de kilómetros de rutas, apunta a reducir brechas territoriales y mejorar el acceso a servicios básicos.
Desde el plano económico, la obra pública funciona como motor de la actividad, generando empleo y dinamizando sectores clave como la construcción. Al mismo tiempo, sienta las bases para el crecimiento productivo, facilitando el desarrollo de industrias estratégicas como la energía.
En clave política, Figueroa consolida un perfil de gestión orientado a resultados concretos, donde la infraestructura aparece como herramienta de transformación. El balance de estos tres años busca proyectar una narrativa de continuidad, con foco en sostener el ritmo de obras y profundizar el desarrollo provincial.










