En Viedma, el gobernador Alberto Weretilneck puso el foco en la necesidad de garantizar el acceso pleno al servicio eléctrico en todos los barrios, priorizando inversiones en infraestructura energética. La iniciativa responde a déficits persistentes en sectores urbanos que aún presentan conexiones precarias o directamente carecen de suministro regular.

El plan contempla obras de ampliación de redes, instalación de transformadores y regularización del servicio en zonas vulnerables. El objetivo es no solo mejorar la calidad de vida de los vecinos, sino también reducir riesgos asociados a conexiones informales, que suelen generar problemas de seguridad y cortes frecuentes.

Weretilneck enmarcó estas inversiones dentro de una política de inclusión y equidad territorial, destacando que el acceso a la energía es un derecho básico y una condición necesaria para el desarrollo social. En ese sentido, la estrategia apunta a cerrar brechas estructurales en la capital provincial.

En clave política, la medida refuerza una agenda de gestión centrada en servicios esenciales y presencia estatal en el territorio. En un contexto de restricciones económicas, priorizar la electrificación total funciona como una señal de ordenamiento y de atención a demandas concretas de los sectores más postergados.

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