El debate volvió a encender alarmas luego de que una testigo revelara su vínculo con la prepaga y su participación en el alta médica previa a la internación domiciliaria del Diez. La fiscalía pidió excluir su informe de la junta médica.

El segundo juicio por la muerte de Diego Armando Maradona sumó un nuevo capítulo de tensión judicial. Durante la audiencia de este martes, volvió a instalarse una palabra sensible para todas las partes: nulidad. El antecedente del primer debate, suspendido por el escándalo que involucró a la exjueza Julieta Makintach, hizo que cualquier planteo de este tipo encendiera de inmediato las alertas.

El eje de la discusión fue la declaración de Mariana Flichman, testigo vinculada a la imputada Nancy Forlini, coordinadora de la prepaga. Durante su exposición, se conoció que Flichman no solo había participado como profesional en la junta médica de 2021, sino que además trabajaba como gerenta de riesgo de la misma empresa de medicina privada y habría intervenido en la redacción del acta que permitió la salida de Maradona de la Clínica Olivos hacia la internación domiciliaria.

A partir de esa información, el fiscal Patricio Ferrari solicitó al tribunal que se excluya de la prueba el informe elaborado por Flichman en el marco de la junta médica. También pidió que la testigo no vuelva a ser convocada durante el debate oral. El argumento central fue que su vínculo laboral con la prepaga podría afectar la objetividad del documento y abrir dudas sobre la imparcialidad de una prueba considerada relevante para el caso.

El planteo fue acompañado por varias querellas e incluso por algunos defensores. Entre ellos, Vadim Mischanchuk, abogado de la psiquiatra Agustina Cosachov, advirtió que mantener esa prueba dentro del juicio podría derivar en un futuro pedido de nulidad. Según sostuvo, si el debate continúa con ese informe incorporado, cualquiera de las partes podría utilizarlo más adelante para cuestionar la validez del proceso.

La situación es especialmente delicada porque la junta médica constituye una de las pruebas centrales de la acusación. Por eso, los jueces decidieron no resolver de inmediato y anunciaron que analizarán el pedido a medida que avance el debate. En los pasillos del juicio, la preocupación es clara: excluir el informe podría debilitar parte de la prueba, pero mantenerlo también podría abrir una nueva puerta para impugnar el proceso.

Así, el juicio por la muerte de Maradona vuelve a transitar una zona de alta sensibilidad. Después de la caída del primer debate oral, el tribunal enfrenta ahora el desafío de sostener el proceso sin dejar flancos abiertos que puedan poner nuevamente en riesgo su continuidad.

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