El gobernador se refirió a la votación en Diputados y expresó su preocupación por el impacto que podría tener en la región. El gobernador sostuvo que “la medida complica la vida a los patagónicos” y manifestó su expectativa de que pueda revertirse en el Senado.
Weretilneck sostuvo que la eliminación o reducción del esquema diferencial complica directamente a las familias patagónicas, que enfrentan inviernos extensos, temperaturas bajas y un consumo de gas muy superior al de otras zonas del país. En ese contexto, planteó que no puede analizarse la tarifa con los mismos criterios que en regiones donde las condiciones climáticas son distintas.
El gobernador también expresó su preocupación por el efecto que podría tener sobre jubilados, trabajadores, comercios, instituciones y sectores productivos que dependen del gas para sostener su actividad durante los meses de frío. Para Río Negro y el resto de la Patagonia, el subsidio no representa un privilegio, sino una herramienta de equidad territorial frente a una realidad climática concreta.
En ese marco, Weretilneck manifestó su expectativa de que el Senado pueda revertir la decisión y evitar un golpe al bolsillo de los patagónicos. La postura del mandatario busca instalar una defensa clara: vivir en el sur implica costos diferenciales, y el Estado nacional debe contemplar esas particularidades al momento de definir su política tarifaria.
La discusión por el gas vuelve así a poner en agenda el reclamo histórico de la Patagonia por un trato justo. Para el Gobierno rionegrino, la prioridad es proteger a las familias de la región y sostener un esquema que reconozca las condiciones reales en las que viven miles de vecinos durante gran parte del año.










