Con fondos provinciales y una propuesta arquitectónica moderna, el gobierno de Río Negro avanza en la construcción de una terminal que estará a la altura de uno de los destinos turísticos más importantes de la Patagonia.
La nueva terminal de ómnibus de Bariloche superó el 70% de avance y entra en la recta final de su construcción. La obra, que había sido abandonada y que el gobierno de Alberto Weretilneck decidió retomar con fondos provinciales, contempla una infraestructura moderna con mayor capacidad, más servicios y una propuesta arquitectónica que busca jerarquizar a una ciudad que recibe cada vez más turistas y se consolida como uno de los grandes motores de desarrollo de la Patagonia.
La decisión de retomar la obra no fue casual sino parte de una visión de largo plazo. Bariloche crece y ese crecimiento necesita infraestructura acorde. La terminal es una pieza clave en ese esquema: una ciudad que se posiciona como destino internacional no puede seguir operando con una infraestructura que no refleje lo que representa. «Estamos acompañando el crecimiento de uno de los grandes motores turísticos y de desarrollo de la Patagonia», afirmó Weretilneck.
El gobernador fue claro al resumir el sentido de la obra: «Sabemos que todavía falta. Pero este es el rumbo». Una terminal moderna en Bariloche es la prueba de que Río Negro planifica para el futuro, invierte con fondos propios y no abandona las obras que la ciudad necesita para seguir creciendo.










