La escalada del conflicto incluyó nuevos bombardeos contra instalaciones estratégicas en la región. Jordania derribó proyectiles iraníes y Teherán denunció un ataque estadounidense contra una central nuclear en construcción.
Las fuerzas armadas de Jordania informaron que interceptaron tres misiles iraníes lanzados hacia la ciudad de Aqaba, mientras que un cuarto proyectil cayó en una zona deshabitada sin provocar víctimas ni daños materiales. Las defensas aéreas actuaron con apoyo de Israel en medio de una nueva ofensiva iraní contra aliados de Estados Unidos en la región.
En paralelo, Irán aseguró que Estados Unidos bombardeó la planta nuclear de Darkhovin, una instalación ubicada en el sur del país que aún se encuentra en construcción. Hasta el momento, no hubo una confirmación oficial por parte de Washington sobre esa denuncia.
Además, Kuwait acusó a Irán de atacar por segunda vez en dos días una planta de energía y desalinización considerada clave para el abastecimiento de agua potable. El impacto provocó incendios y obligó a activar planes de contingencia para garantizar el suministro eléctrico y de agua a la población.










