La decisión judicial reactivó puntos clave de la ley y reabre el debate sobre cómo se pagarán —o compensarán— las horas trabajadas de más.
La reforma laboral volvió a entrar en vigencia tras el fallo de la Cámara del Trabajo que dejó sin efecto la cautelar previa y reactivó 83 artículos centrales de la ley. La decisión modifica nuevamente el escenario para empresas y trabajadores, especialmente en aspectos sensibles como la jornada laboral, las indemnizaciones y el manejo de las horas extra.
Uno de los puntos más relevantes es el cambio en la forma de gestionar las horas trabajadas fuera de la jornada habitual. La normativa habilita acuerdos que permiten compensarlas no solo con pago adicional, sino también mediante esquemas como el “banco de horas” o francos compensatorios, siempre dentro de los límites legales de descanso.
Este sistema introduce mayor flexibilidad en la organización del tiempo de trabajo, ya que permite alternar jornadas más largas con otras más cortas, sin superar los topes establecidos. Sin embargo, estos acuerdos deben respetar pausas mínimas obligatorias —como las 12 horas de descanso entre jornadas— para resguardar la salud del trabajador.
El regreso de estos artículos se da en medio de una fuerte disputa entre el Gobierno y los sindicatos. La reforma había sido parcialmente frenada por una presentación de la CGT, que cuestionó su legalidad, pero la nueva decisión judicial restablece su aplicación mientras continúa la discusión de fondo.
Más allá del aspecto técnico, el impacto es concreto: el esquema laboral se vuelve más flexible y abre la puerta a nuevas formas de negociación entre empleadores y trabajadores. Para algunos, es una herramienta para dinamizar el empleo; para otros, un cambio que podría afectar derechos históricos. El debate, lejos de cerrarse, vuelve a encenderse.










