Con financiamiento provincial, el programa prevé una primera etapa de 100 viviendas adaptadas, con accesibilidad real y mano de obra local, destinadas a personas con discapacidad que cuenten con CUD vigente, no tengan casa propia y residan en Río Negro.
La propuesta busca dar una respuesta concreta a una demanda histórica: contar con hogares pensados desde la accesibilidad real. Por eso, las viviendas incluirán espacios amplios, circulación cómoda y condiciones que favorezcan una mayor autonomía en la vida cotidiana de las familias beneficiarias.
Además, el programa tendrá un impacto directo en la economía local, ya que las obras se llevarán adelante con empresas rionegrinas y mano de obra de la provincia. De esta manera, la inversión pública no solo estará orientada a garantizar derechos, sino también a generar empleo y movimiento económico en distintas localidades.
Podrán acceder al programa personas con Certificado Único de Discapacidad vigente, que no cuenten con vivienda propia y acrediten residencia en Río Negro. Estos criterios buscan priorizar a quienes se encuentran en una situación habitacional más vulnerable y requieren soluciones adaptadas a sus necesidades.
“Este proyecto es para estar cerca y dar respuestas concretas a personas con discapacidad y sus familias. Sabemos que falta. Pero este es el rumbo”, afirmó Weretilneck, al remarcar que la iniciativa forma parte de una política provincial orientada a construir inclusión desde hechos concretos.










